Me llamo rojo (Monasterio de Veruela) es una exposición desarrollada a partir de la estancia de Lina Vila en la Casa de Velázquez (2002–2004). En ella, la artista profundiza en su reflexión sobre la muerte, el sufrimiento humano y la fragilidad del cuerpo, temas atravesados por la enfermedad de su padre y por el impacto de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. La muestra reúne obras que abordan el dolor, la pérdida y la empatía desde una mirada íntima y colectiva, donde el cuerpo aparece como territorio vulnerable y memoria viva.