En 1996, con Entre nosotras y aquellas (Sala Juana Francés), Lina Vila revisita su infancia y recupera la memoria de su abuela Juana, convertida en esta obra en un icono universal de la figura de la abuela. A través de ella, la artista evoca el afecto que protege con la serenidad de la experiencia, el vínculo con la tradición y el pasado familiar, pero también la presencia que nos enfrenta, de forma íntima, a la condición mortal del ser humano.